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Fue sepultado Juan Pablo Gómez López, el vecino del barrio de San Sebastián de Mérida asesinado de un balazo por un “gringo loco” originario de Chiapas.

El sepelio se realizó ayer a las cinco de la tarde en el cementerio Xoclán, a donde acudieron familiares, amigos y vecinos, que reiteraron su demanda de justicia.

El velorio del chef de 42 años de edad, que dejó dos menores de edad en la orfandad, se realizó ayer mismo al mediodía en la funeraria “Latinoamericana” de la avenida Itzaes luego que fue entregado el cuerpo en horas de la mañana.

La Fiscalía General del Estado se demoró 24 horas en realizar la necropsia y liberar el cuerpo, con el fin de integrar dicho peritaje forense a la carpeta de investigación para perseguir el delito de homicidio calificado.

El asesino Alberto Hernández Ramírez, de 71 años de edad, se mantiene en el penal de Mérida en espera de que se resuelva su nueva situación jurídica por el homicidio tras el fallecimiento de Gómez López el pasado día 27.

Hernández Ramírez, originario de Chiapas, pero casado con una mujer norteamericana, con lo cual adquirió la misma nacionalidad “gringa”, disparó en un arranque de locura contra el meridano que se transportaba en su bicicleta en calles del centro de la ciudad, como informamos.

El ataque a balazos ocurrió en la calle 86 por 73, a unos metros de donde tiene su domicilio el agresor y a la vuelta de donde vivía el hoy occiso.

Sus familiares estarán muy atentos al proceso jurídico para evitar que el residente “extranjero” sea considerado un paciente psiquiátrico y de esa manera libre la prisión. Se ha dicho que el agresor con arma de fuego es señalado por sus vecinos como conflictivo y que constantemente los amenazaba por el menor motivo.

También existe la posibilidad de que el juez Rómulo Bonilla Castañeda pueda reclasificar el delito como “homicidio cometido en riña con carácter de provocado”, como ha ocurrido en otros casos de asesinatos con arma de fuego y de los cuales también hemos informado.

Por el momento, su viuda Reina Ku, hermanas y sobrinos del ahora occiso se encuentran afectados para hacer declaraciones al respecto, pero piden el apoyo de la sociedad meridana para que este caso no se olvide y se logre hacer justicia.

Sobre todo, comentaron, que su pariente era el único sustento de su familia y hay dos niños que dependían económicamente de él, por lo cual estaba iniciando un negocio de comida ambulante para sacarlos adelante tras quedarse sin empleo por la pandemia.

No obstante, la viuda reconoció que el personal de la Fiscalía General del Estado está realizando una labor apegada al delito cometido y la finalidad, hasta el momento, va encaminada a lograr que se haga justicia.

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