Compartir

“Ya lo tenemos. Sí, es el de la consigna”, fue la llamada que el comandante Omar Herrera, a cargo del Sector Poniente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), realizó antes de trasladar al director de PRESIDIO a las celdas de la corporación.

El comunicador Erick Manzanilla fue apresado el domingo en la colonia El Roble Agrícola, al sur de Mérida, por alrededor de 20 uniformados, que llegaron en ocho unidades por supuesta petición de una familia de delincuentes.

Lo acusaron de allanamiento de morada por ingresar a un predio que es de la propiedad de su propia familia, y que estaba ocupado por niños y adultos, varios de ellos maleantes de la zona y adictos a drogas, que se retiraron cuando llegó la Policía.

Los delincuentes saludaron con familiaridad a los agentes, que conforme iban llegando mostraban preferencia hacia los invasores de la propiedad. Desde ahí comenzó la sospecha de que algo “andaba mal”.

Ante la actitud de los policías estatales, y con la esperanza de que llegara algún mando superior para enterarlo de la situación que ocurría, el comunicador permaneció en el sitio, junto con su padre e hijo.

Cuando finalmente arribó el comandante Herrera cruzó unas palabras con una de los “paracaidistas” e inmediatamente ordenó: “¡Deténganlos!”. Los elementos ya tenían preparadas las esposas, evidenciando que la orden estaba dada y faltaba la llegada del mando para proceder.

A los afectados no se les dio oportunidad de hablar, sólo cuando estaban esposados el comandante de SSP dijo al periodista: “Síguele con tus pendejadas, te vamos a chingar”.

A pesar de que Erick Manzanilla no se identificó como medio de comunicación, ni portaba gafete, ni hizo mención de su actividad, Omar Herrera le dejó en claro que sabía que “era de la prensa” y preguntó “si ya le iba a parar”.

Ante la negativa, fue abordado junto con su padre e hijo esposados en la unidad 6305 del Sector Poniente y llevados en convoy.

Fue entonces cuando el directivo de PRESIDIO aceptó que tiene una investigación periodística abierta contra dicho mando por ejercer violencia sexual contra elementos femeniles del Sector Poniente, cobros de cuota al personal a su cargo, extorsiones a negocios del poniente y otros actos de corrupción que realiza en conjunto con una agente llamada “Roselyn”, a la cual la identifican como su pareja sentimental.

Los hechos de la detención arbitraria y el diálogo antes descrito constan en una grabación en vídeo que hizo el oficial Ernesto Poot con un teléfono celular, que comenzó a grabar antes de la llegada del comandante y hasta la retirada.

En el trayecto, antes de salir al Periférico, el convoy policial se detuvo en una calle de la misma colonia, donde fueron golpeados por los elementos. La agresión la inició el agente Fausto Canul contra su hijo Edghar que intentaba sacar su teléfono celular.

Al defender Erick en forma verbal a su hijo, comenzó a ser golpeado por más agentes que subieron a la cama de la unidad.

Tras ser ingresado en las celdas de la SSP, en el edificio del Anillo Periférico, el director de PRESIDIO logró escapar a pie de la fortaleza del Complejo de Seguridad Pública. Minutos antes había escuchado la indicación de “ya saben qué hacer con él”.

Para preservar su vida, logró abandonar las instalaciones llena de cámaras y policías, caminó varios kilómetros bajo la fuerte lluvia con tormenta eléctrica y, dos horas después, logró tener acceso a un equipo celular desde donde informó de los hechos ocurridos.

La manera en cómo sucedió su detención reveló que la acción policial fue orquestada por órdenes superiores, confirmado posteriormente con la visita de personajes en el predio de la colonia El Roble, del cual nadie más que las autoridades conocía su ubicación y donde la supuesta agredida repite lo que parece ser un guión.

Uno de los aparentes objetivos del “levantón” era tener en poder de las autoridades el dispositivo celular del periodista, que fue escaneado y descargada toda su información, contraseñas y claves.

Por ese motivo no ha sido posible, hasta el momento, su acceso a la página de Presidio MX, en donde emitirá un comunicado en vivo ante la información negativa que se ha difundido y el intento de desprestigiar la labor que realiza, la cual no siempre resulta favorable a las autoridades.

Desde el lugar en donde se encuentra resguardado –porque teme por su vida y por camionetas blancas tipo Pick up que están rondando lugares que frecuenta y patrullas que observó hoy afuera de su domicilio temporal-, en su perfil de Facebook el comunicador puso el siguiente mensaje:

 

“Estas son las huellas de la violencia institucional que se ejerce en mi contra y mi círculo familiar.

«Sólo para dejar constancia documental de que sí me ingresaron a los separos de la Secretaría de Seguridad Pública y fui torturado en el trayecto.

«Tuve que huir –no sé cómo lo logré- bajo la lluvia por el riesgo a mi vida al escuchar la orden de que “ya saben que qué hacer con él”.

Las autoridades han montado guardia afuera de mi domicilio y por el momento no puedo revelar dónde me encuentro”.

En las próximas horas, una vez que recupere su dispositivo móvil, ofreció emitir un mensaje para relatar los hechos y aclarar las dudas que pudieran existir en torno a lo sucedido, frente a la desinformación que se ha emitido al respecto.