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Un sexagenario que acostumbraba arrancar su motocicleta dentro de su casa casi lo pierde todo cuando su vieja unidad prendió fuego.

Víctor Manuel Martínez Rosado, 64 años de edad, aceleraba su vieja Carabela para que no “muriera” por estar mucho tiempo asentada. Del faro delantero saltaron chispas que alcanzaron el tanque de combustible.

El hecho ocurrió el domingo pasado, cuando don Víctor hacía sonar el motor dentro de su casa ubicada en la calle 44 por 45 y 47 del centro de la ciudad.

Mientras hacia sus pruebas, salió una chispa del faro delantero y cayó sobre el tanque de combustible.

Su moto empezó a quemarse e intentó apagarla. El flamazo de la moto le quemó la frente y chamuscó parte del bigote.

Martínez Rosado relató que corrió a buscar agua con una cubeta en el baño, pero cuando regresó el fuego ya se había extendido hacia varios muebles.

Al sexagenario no le quedó de otra que salir corriendo de la casa a y pedir auxilio.

Los vecinos dieron aviso al 911 y llegaron los bomberos de la SSP, pero no fue necesaria su intervención porque fueron más rápidos con sus cubetas.

Cabe señalar que cuando inició el fuego había cerca una patrulla, cuyos elementos acudieron al llamado de una vecina que se quejaba precisamente del ruido que “todos los días, en diferentes horas” hacía la moto.

Se quemó toda su sala, pero por fortuna no se extendió al resto de la casa.

Vecinos cercanos se quejaban ante las autoridades de que el señor siempre anda acelerando esa vieja moto y siempre huele a gasolina.

A don Víctor sólo le quedó lamentarse del hecho, ya que perdió numerosas cosas materiales. Señaló que vive solo, es pensionado y no tiene algún tipo de seguro.