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El Tribunal Segundo de Enjuiciamiento emitió hoy fallo condenatorio a favor del mesero tabasqueño Braulio Luna Sánchez por el delito de homicidio “cometido en riña con carácter de provocado”, por la muerte con más de 40 puñaladas y golpes en el cráneo del empresario artístico Sergio Serrano Navarro (Serranova). Con ello, el asesino de un momento a otro podría salir en libertad.

Este hecho de sangre ocurrió el 6 de diciembre de 2019, como dimos a conocer: https://presidiomx.com/lo-asesinan-en-su-casa-en-francisco-de-montejo/.

Su madre Martha Navarro ha clamado justicia a través de las redes sociales (https://fb.watch/clXoPDZ8yF/), ante el temor de que ocurriera lo que hoy se está confirmando.

En Yucatán, el delito de “homicidio en riña con carácter de provocado” se castiga con pena corporal de 2 a 6 años de prisión y, por el tiempo que el tabasqueño ha estado privado de su libertad, ya habrá compurgado gran parte de su condena, es decir, más tiempo de la sanción mínima.

El tabasqueño Luna Sánchez, de 18 años en ese entonces, fue imputado por el delito de homicidio simple por el fallecido juez de control Luis Edwin Mugarte Guerrero, como presunto autor material del homicidio del empresario Sergio Serrano Navarro, mejor conocido como Sergio “Serranova”.

La carpeta de investigación 388/2019 fue reclasificada como homicidio por riña, que se castiga con 4 a 12 años de cárcel, pero al ser considerado con carácter de “provocado”, la pena baja de 2 a 6 años.

Sin embargo, fue una masacre lo perpetrado en el domicilio del promotor artístico, como publicamos de manera amplia: https://presidiomx.com/fue-una-masacre-al-promotor-artistico-serranova/

INSISTEN EN PRESENTAR MASACRE COMO MUERTE EN RIÑA

En su momento, Mugarte Guerrero reclasificó el delito a homicidio simple que, de acuerdo al artículo 372, del Código Penal del Estado, al responsable de éste se le impondrán de 10 a 15 años de prisión.

El imputado declaró que conocía al ahora occiso, cuando trabajaba como mesero en un bar, y que comenzaron a salir.

Dijo que Serranova le pagaba 600 pesos por dejarse practicar sexo oral en su casa y que eran frecuentes sus encuentros.

Que el 5 de diciembre se vieron en casa del empresario en el fraccionamiento Francisco de Montejo, donde sostuvieron sexo oral a cambio de dinero.

En un momento dado, según la declaración del asesino confeso, Serranova quiso que lo penetren y como “sabía que padecía de una enfermedad contagiosa” se negó, lo que propició que empezaran a pelear.

Es por eso que en un momento dado, el ahora occiso tomó un cuchillo y lo lesionó en las manos y que al reaccionar al ataque, lo despojó del arma y lo acuchilló en innumerables ocasiones.

Por eso pidió el servicio de un taxi de la plataforma Didi, a cuyo conductor le solicitó lo llevara a una farmacia Similares para que lo curen.

Ahí le prestaron los primeros auxilios y por la gravedad de sus lesiones, le indicaron que tendría que buscar que lo operen.

Llamó a su mamá y se vieron en la Clínica Pensiones, donde le pareció muy caros los servicios médicos y se fueron al Hospital O’Horán.

Después, al recuperarse, se entregó a las autoridades.

Por su parte, la defensa particular del tabasqueño dijo que ambos discutieron y el ahora occiso trató de ahorcar a su cliente y que éste le dio un cabezazo al promotor; luego lo empujó y que, al levantarse, tomó un cuchillo tipo serrucho y lo lesionó en la mano derecha.

Empezaron a forcejear por el arma y ambos se lesionaron, su cliente con 9 heridas punzocortantes en ambas manos y el occiso con 25 en la cara y tórax.

Cabe señalar que la causa de muerte fue certificada como traumatismo craneofacial.

Reconoció que el procesado actuó “en defensa propia” de forma excesiva y “todo se trató de una riña” en el domicilio del fraccionamiento Francisco de Montejo.

Por su parte, la asesora de la víctima directa indicó en su momento que la confesión no concordaba con muchos datos de investigación, como son las numerosas heridas que tuvo la víctima, desde contusas, cortocontusas y punzocortantes, cuando el ahora procesado sólo tuvo 9 de manera leve en ambas manos.

Incluso que cuando abordó el Didi que pidió para retirarse del lugar, sacó un par de maletas del ahora occiso y solicitó al chofer que las metiera y bajara del auto cuando llegaron a su destino; que ocultó sus manos en una sudadera que apenas estaba manchada de sangre; esperó demasiado tiempo para entregarse y confesar, para preparar una coartada; que no tuvo contusiones y lesiones punzocortantes en la cara, pues no parece que peleó.

La madre del ahora occiso relató que no son congruentes los alegatos del sujeto, pues se robó las maletas de la víctima que recientemente había cambiado una fuerte suma de pesos en dólares pues iba a ir a Los Angeles.

Y que no fue una riña, porque a nadie se le puede causar así como así 25 heridas en el rostro y tórax, “pues lo mató con saña y con sangre fría”, y que se trató de un crimen con alevosía y ventaja en contra de su vástago.

La mamá ha insistido en que las autoridades están coludidas en este caso y desde el principio se mencionó que el mesero contaba con la protección de un alto funcionario del gobierno priista de Rolando Zapata Bello, conocido por su inclinación homosexual y que aparentemente era pieza clave del gabinete a cargo de una Secretaría.