La familia Rodríguez Coello ha sido protagonista de una serie de eventos que combinan abusos de confianza, excesos y disputas legales que han trascendido en el tiempo.
Herbé Jesús y Gibrán Rodríguez Coello, dos hermanos envueltos en controversias, destacan por sus acciones que, según relatos familiares, han generado fracturas profundas en su entorno por el terrorismo ejercido.
Herbé Rodríguez Coello: manipulación y control familiar
El retorno de Herbé a Mérida a los 18 años de edad marcó el inicio de una cadena de eventos que sus familiares describen como un plan meticuloso para tomar control de los bienes familiares. Tras abandonar dos carreras universitarias en Puebla, llegó a casa de su padre conduciendo un Camaro 98, cargado de maletas.
Según testimonios, su llegada no sólo significó un cambio en la dinámica familiar, sino el comienzo de una estrategia que lo llevó a instalarse en la casa de su abuelo Herbé Rodríguez Abraham y ganar su confianza.

En 2014, con el diagnóstico de cáncer de huesos de su abuela, Herbé intensificó su presencia en la familia, exigiendo estar al lado de la enferma durante las quimioterapias y desplazando a su propia madre.
Tras el fallecimiento de su abuela, Herbé se mudó con su abuelo, instalando cámaras de vigilancia en toda la propiedad y restringiendo el acceso a otros familiares.
Los relatos de la familia afirman que Herbé aprovechó el deterioro de la memoria de su abuelo para llevarlo a diversas notarías, incluyendo las de Pedro Solís, Luis López Martín y Alejandro Monreal Rodríguez, donde se habrían firmado documentos que transferían propiedades y bienes a su nombre.
Además, contrató a un chofer que actuaba como guardián para filtrar visitas y mantener el control absoluto sobre su abuelo, reconocido priísta y conocido en Mérida por ser el Presidente Municipal de 1985 a 1987.
La manipulación de su nieto Herbé también incluyó la supuesta falsificación de documentos y el movimiento de fondos hacia cuentas personales. Una de las adquisiciones más polémicas fue una propiedad en Miami, registrada bajo el nombre “Sborg,” en referencia al béisbol, un tema sentimental para su abuelo.
Cuando su abuelo falleció, Herbé se encontraba en Qatar, asistiendo al mundial de fútbol. Regresó al país sin participar en el velorio y asumió control total de los bienes familiares, cerrando cualquier intento de diálogo con sus parientes.
A la fecha, la familia sigue inmersa en una batalla legal por recuperar lo que consideran su legítima herencia.
Gibrán Rodríguez Coello: excesos y conflictos desde la juventud
Al igual que su hermano menor, Gibrán Rodríguez Coello ha estado rodeado de polémicas desde temprana edad. A los 18 años emprendió un viaje por Europa y Medio Oriente, supuestamente con fines educativos, financiado por su abuelo. Sin embargo, el viaje fue una excusa para dedicarse a lujos y placeres.

Según testimonios, su obsesión por el dinero comenzó en su infancia, cuando dicen que tomó $1,000 del armario de su abuelo para gastos personales.
Los conflictos familiares fueron una constante en su vida. Presuntamente intentó agredir a su hermana con cuchillos y habría intentado atropellar a su madre con una camioneta, mostrando una conducta violenta y peligrosa.
Además, sus excesos lo llevaron a ser detenido por alterar el orden público bajo los efectos del alcohol, aunque logró evadir consecuencias legales gracias a su relación con Luis Saidén Jr.
En los negocios familiares, Gibrán utilizó la confianza de su abuelo para manipular operaciones financieras junto con Herbé, apropiándose de ganancias y distorsionando la realidad de los hechos para obtener beneficios personales.
En el ámbito personal, su relación con Estefanía Palma Ramírez, con quien se casó y divorció dos veces, estuvo marcada por demandas y restricciones legales. Actualmente, Gibrán enfrenta una demanda de pensión alimenticia y sólo puede ver a su hija bajo supervisión.
Un legado de conflictos
La historia de Herbé y Gibrán Rodríguez Coello ha dejado una estela de conflictos familiares, disputas legales y un impacto emocional profundo en su entorno. Ambas figuras reflejan cómo las decisiones guiadas por el interés personal y la falta de escrúpulos pueden generar divisiones irreparables en una familia y destruir relaciones fundamentales.
Este relato, ofrecido por sus familiares, no sólo destaca los eventos más relevantes en sus vidas, sino que evidencia las consecuencias de vivir bajo un patrón de manipulación, abuso y excesos. La lucha legal continúa, mientras la familia intenta sanar las heridas que estos episodios han dejado.