Se confirmó la presencia de la ameba “come cerebros” en el lago artificial del centro comercial “La Isla Mérida”, propiedad de Grupo Gicsa, donde la empresa española Fornelos Wake Club abrió su primera filial en México.
Tras la muerte de Carlos, un instructor de esquí acuático de 34 años que trabajaba en el lugar, su prima Andrea Avilés denunció que la empresa de cable park no se ha acercado a la familia ni ha asumido su responsabilidad ante el trágico hecho.
Ayer el gobierno del estado de Yucatán confirmó la existencia de la ameba en el cuerpo de agua artificial de Cabo Norte, y aunque dijo que investigará a “las empresas encargadas del mantenimiento y la calidad del agua”, la responsabilidad de garantizar la salubridad del lago recaería en el propio centro comercial
A pesar de que las autoridades mantienen en secrecía los nombres de los proveedores de limpieza por tratarse de una investigación judicial en curso, informes financieros y corporativos de Grupo GICSA revelan que el desarrollador opera bajo un esquema “totalmente integrado”, lo que significa que ellos controlan de forma directa la operación y el mantenimiento de sus complejos.
La empresa desarrolladora cuenta con cinco plazas “Isla” en diferentes partes de México, cuatro de las cuales requieren por su magnitud de ingeniería hidráulica pesada y plantas de tratamiento de aguas residuales y pluviales integradas dentro de los mismos centros comerciales.
La única sede que no requiere de estas instalaciones es la matriz de Cancún, dónde inició la idea, ya los canales de dicho complejo son un sistema semiabierto que colinda con la laguna Nichupté, por lo que el mantenimiento biológico depende en gran medida del flujo de las mareas naturales y de jornadas ecológicas.
En cambio, la Isla Mérida, al igual que ocurre con las instalaciones en la Riviera Maya, Acapulco y Puerto Vallarta, dependen enteramente de la química y filtración mecánica que provee la plaza, por lo que un mal manejo puede producir patógenos en el agua, como en este caso fue la Naegleria fowleri, que es una ameba de vida libre que prolifera en agua dulce estancada y cálida, sobre todo entre 35 y 46 grados Celsius.
El gobierno de Yucatán igual explicó que “este cuerpo de agua artificial no está conectado con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable”. Lo que sí se sabe, según información de la página oficial de Gicsa en sus reportes financieros y de sustentabilidad corporativa, es que cada megaplaza opera con sistemas industriales de lodos activados por oxidación y filtración terciaria para que el 100 por ciento del agua del lago se recicle de forma interna para el riego de áreas verdes y sistemas de aire acondicionado.
No obstante, según la Ley Federal del Trabajo, la empresa Fornelos Wake Club, de la cuál era empleado la víctima, estaría obligada a responder primero para indemnizar a la familia y posteriormente podría demandar al centro comercial, o en este caso a Grupo Gicsa, por haber rentado un espacio comercial contaminado y por la presunta negligencia en sus sistemas de tratamiento.
Sin embargo, lo anterior no ha sucedido porque la empresa española de esquí acuático “en ningún momento se acercó a la familia. Ni una llamada, ni una palabra de cuidado. Tampoco lo hicieron otros responsables de ese lago”, según denunció la prima de Carlos.
Además, la empresa con sede en Fornelos, España, retiró su publicidad de redes sociales y cuando “la noticia se hizo pública dijo estar en mantenimiento en varias ocasiones desde su clausura, e incluso negó que los sellos de la Secretaría de Salud fueran a causa de una investigación sanitaria relacionada con el agua”, agregó Andrea Avilés.
Aunque la familiar de la víctima dijo que “su partida no fue en vano porque gracias a él ese lugar hoy permanece cerrado”, el gobierno del estado señaló en su comunicado que “una vez que la empresa responsable demuestre a través de pruebas de laboratorio que el agua del lago es apta para uso recreativo, se realizará una nueva verificación y muestreo de las aguas y se dictaminará si se suspende la medida de cierre temporal”.