

Dos elementos de la Policía Municipal de Progreso fueron detenidos por exigir dinero como condición para “dejar trabajar” a bares que funcionan en Mérida.
Los agentes portaban insignias de la Policía Estatal de investigación (PEI) y llevaban escudos y leyendas de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) cuando llegaron al restaurante bar “La Piraña”, ubicado al sur de la ciudad.
El hecho ocurrió ayer alrededor de las 2 de la tarde en el establecimiento localizado sobre la calle 86, después del Periférico y antes de la hacienda Santa Cruz Palomeque. Los sujetos llegaron a bordo de una motocicleta rojo con negro.
En el lugar pidieron hablar “con el dueño o gerente” y fueron atendidos por la encargada, quien a su vez los comunicó vía telefónica con el propietario a quien ofrecieron “protección” a cambio de dinero.
Los agentes progreseños estaban vestidos de civil pero “decían cosas que hacían notar que en realidad eran policías”, narró una testigo.
Se averiguó que los extorsionadores están bajo las órdenes del nuevo director de la Policía de Progreso, Omar Herrera Cocom, quien cuando fue director del Sector Poniente de la SSP en Mérida fue señalado por varios oficiales por permitir e incluso promover estas prácticas para obtener ganancias ilícitas.
Se averiguó también que no laboraban en la corporación municipal cuando era director Emilio Camaal Gutiérrez, sino que supuestamente ingresaron con la llegada del nuevo comandante.
Para causar nerviosismo de que el establecimiento sería clausurado, los elementos advirtieron al dueño que se dirigía hacia “La Piraña” un convoy policial en operativo antidrogas y contra corrupción de menores.
Sin embargo, la encargada señaló que lo esperaría porque toda su documentación estaba en regla, su personal era mayor de edad y podían revisar “hasta la cocina” en su búsqueda de narcóticos. Incluso, dijo, sus permisos estaban vigentes y recién autorizados
Fue entonces cuando la sacaron al patio, tomaron fotografías a sus identificaciones y dijeron que “subirían su foto al sistema” a ver qué sale, con el fin de intimidarla.
“¿No tienes miedo, no estás asustada?”, preguntaron a la empleada.
Luego le dijeron que podían resolverlo de otra manera, mediante un arreglo económico, por lo cual la encargada prefirió llamar al dueño para que él decida qué hacer ante la situación.
Uno de ellos se identificó vía telefónica como el “comandante Edilberto Segura” y dijo que era “de la PEI”.
Tenemos un problema porque hay un menor de edad en el sitio, dijo al teléfono el supuesto comandante, ante lo cual el dueño respondió que era hora de funcionamiento, tienen permiso de restaurante y podían acudir familias y menores de edad.
“Vamos entonces a proceder con el Ministerio Público”, lo amenazó.
Sin embargo, al ver que el propietario y la encargada no lograban ser intimidados, asentaron el teléfono y subieron a una moto de buen tamaño, en la cual huyeron velozmente con rumbo a la población de Santa Cruz Palomeque.
Cuando se daban a la fuga los empleados notaron que la unidad no portaba placas.
Los responsables del lugar dieron aviso al 911 y llegó al sitio la Policía Estatal, que en conjunto con la PEI lograron la detención de los delincuentes mediante un operativo de búsqueda.

La Policía Estatal arribó a los 10 minutos de la llamada y hora y media después llegaron agentes de la PEI para entrevistar a la encargada.

A la media hora los oficiales estatales reportaron que habían localizado a dos sujetos con las características descritas.
Ambos fueron llevados al lugar de los hechos y fueron identificados porque aún llevaban la misma vestimenta y cubrebocas tipo pasamontaña, así como botas y mochilas negras.
Se trata de José Alberto Gio Pat, de 33 años de edad y originario de Hunucmá, donde vive actualmente, y Gerardo Cetina Gio, de 35 años de edad, natural de Hunucmá y vecino de San José Tzal.
Al momento de ser arrestados ambos se encontraban bajo el influjo del alcohol.
Los responsables del bar acudieron a denunciar los hechos a la Fiscalía General del Estado, donde les dijeron que era probable que los policías de Progreso sean liberados y se les siga un proceso administrativo en “forma interna”.
Hoy trascendió que los elementos a cargo de Herrera Cocom serían “rescatados” por la corporación de Progreso y que ahí se encargarían de aplicarles “un castigo”.