
Como el canto del cisne, el tenor yucateco Gustavo Durán cumplió su último deseo: se despidió de este mundo cantando.
Dijo adiós a su público con la melodía «Despedida» en La Ermita de Santa Isabel, el miércoles 7 pasado en el Centro Histórico de Mérida.
Murió al día siguiente a las 10:45 de la mañana, víctima de rabdomiosarcoma (una rara enfermedad cancerígena), con apenas 46 años de edad.
Fue así como se despidió el gran artista yucateco de los meridanos y de la vida terrenal, la noche previa a su muerte.
Esa noche antes de morir, y sabía que iba a morir, acudió a cantar a la Ermita «Despedida» de María Grever. También entonó el aria de Puccini «Nessun dorma» (Todos duermen) y «O sole mio», de pie, bajo el kiosko.
“Tuvo una enorme entrega al canto y un bellisimo gesto de despedida», externó el director teatral Juan Ramón Góngora tras su fallecimiento.
Juan Ramón Góngora y Gustavo Durán.
El maestro musical Emilio Bueno Salazar escribió en Facebook: “Ayer tuve el privilegio de estar contigo toda la tarde y en la noche en tu última presentación! Descansa en Paz! Créeme que fue increíble pasar contigo estás últimas veces que cantaste… Dios te depare una mejor existencia y te cobije como tú lo hiciste con mucha gente… Me consta y soy testigo del súper esfuerzo que hiciste para morirte cantando y lo lograste. Como coincidencia, para la última canción, cantaste “Despedida” Te admiro!”.
En un vídeo que subió a la red Pilar Sánchez García, esposa de Bueno Salazar, dijo que “casualmente con este tema llamado «Despedida» que al escuchar la letra sentí que me estremeció el corazón! Fue el último tema que cantó Gustavo cerrando este evento!
“Y hoy Fue su Partida al mas allá!
“ADIÓS amigo! No hay palabras! Solo decir Gracias por tu canto! Ahora ya estas con Fernando! Ahora si! Harán música toda la eternidad!”.
Gustavo Durán fue velado en la Funeraria La Piedad el jueves 8 por la noche. Su verdadero nombre era Gustavo Pérez Hernández. Le sobreviven sus padres, Gustavo Pérez Durán y María Hernández, su hermana Karla y su esposa Gina Lugo.
Gustavo Durán, Juan Ramón Góngora y Gina Lugo.
El mensaje más emotivo fue precisamente de su mujer, quien escribió en su muro (Mariana Palma): No tengo palabras para expresar todo el dolor que estoy sintiendo. Estoy tan lejos pero en uno de sus lugares favoritos. Estuve caminando por estos sitios y recordaba cuando vinimos juntos por primera vez. Teníamos mucha ilusión. Nuestro viaje de bodas.
De alguna forma, tú tal vez ya sabías, pues antes de venir para Madrid, en un mensaje me dijiste que a mi regreso seríamos como ríos, que cada quien tendría vidas diferentes. ¡Cuánta razón, caray! Nos despedimos en la estación y llevo grabada en mi corazón la última canción que compusiste como regalo de tu amor. ¡Quién imaginaría que se estaba despidiendo de este plano!
Me da tanto gusto saber que familia, amigos y admiradores estuvieron ahí. Se los agradezco mucho. A mi familia directa e indirecta que me ha mantenido informada, que ha estado conmigo. A todos los que me han mandado mensaje o se han acordado con el pensamiento, de verdad, se los agradezco con el corazón. Me siento impotente el no estar en México, pero sé que los tiempos de Dios son perfectos. Sé que esto pasará, que todo tiene una razón de ser y sólo pido al Universo, a Dios, a la Vida, que nos ayude a gestionar estas emociones. De repente me siento sola y de repente, acompañada por todos sus mensajes de solidaridad.
Fue un gran amigo, esposo, cómplice, padre de nuestros hijos Mirella «La Churrumais», Giacomo, Marola y Alba; compañero de aventuras de rescate, cuenta chistes (a veces me sorprendía con alguno nuevo), increíble músico, pintor, todo un estuche de grandes tesoros. Siempre lo admiré y lo seguiré haciendo.
Ahora ya está mejor, le daba curiosidad la muerte. Se fue haciendo lo que más le apasiona en la vida: «cantar», así nos conocimos. La música nos unió y ahora lo quieren en ese espacio de luz, cantando junto a Fer, mi querido maestro Luna y todos sus ídolos como Pavarotti. Así que esto me dará fortaleza y serenidad para seguir adelante, para aceptar su partida y así pueda disfrutar y ser libre y feliz, mi amado Gusi.
Dios te bendiga siempre y que ahora disfrutes la maravillosa Luz, de vuelta a casa, a la Fuente, al Amor.
Con información de Libertad de Expresión Yucatán