
Una organización delictiva que comete fraudes con tarjetas de crédito en el país se encuentra operando en Mérida desde hace cuatro años, sin que alguna autoridad frene sus actividades.
Los montos de lo robado a los usuarios van desde los 20 mil pesos hasta más de 100 mil. En Yucatán tienen cerca de dos mil denuncias, al igual que en otros estados, donde en una sola transacción se han apropiado hasta de 300 mil pesos.
La organización, que se presenta bajo diferentes nombres comerciales, actúa con la aparente complicidad de empleados de instituciones bancarias, que proporcionan datos confidenciales de los potenciales clientes y facilitan las transacciones crediticias.
Con esa información, la banda de defraudadores contacta mediante un “call center” a usuarios de tarjetas de crédito bajo el discurso de que se trata de una empresa turística que ofrece regalos y cortesías para viajar en familia.
Sin embargo, la finalidad de esas llamadas es obtener los datos de las tarjetas y lograr que el usuario teclee su NIP confidencial, el cual ven reflejado en una pantalla.
En caso de no convencer, invitan a una plática donde “por el sólo hecho de asistir” será invitado a una cena y además se ganará un teléfono celular o una cortesía en algún hotel.
Según varios testimonios recogidos por PRESIDIO, en dicha plática reparten galletas y refresco en vasos desechables y, al final, terminan presionando psicológicamente a las personas, principalmente si son de la tercera edad.
Prácticamente impiden la salida de sus invitados, que son citados en grupos de 30 personas aproximadamente, y logran que firmen un contrato que autoriza a los defraudadores a sacar dinero de las cuentas bancarias sin cumplir con lo ofrecido.

La banda de defraudadores tiene denuncias en Monterrey, Aguascalientes, Coahuila, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y –en los cuatro últimos años- Yucatán, donde han decidido quedarse ante la pasividad de la gente para continuar sus demandas.
La organización delictiva ha cambiado de nombre en diversas ocasiones: en Monterrey defraudó como “Seglot” (Servicios Globales en Turismo), en otras ciudades se presentó como “Comercializadora Turística Diamond” y en Cancún, Quintana Roo, cometió fraudes como “Global Center Tours”, antes de instalarse en Mérida.
En la capital yucateca desparece y vuelve a aparecer con otro nombre. En total se ha cambiado de “razón social” cuatro veces, en cuatro años: “Travel Peninsular”, “PromoMid”, “Check In” y, recientemente, “Costa Maya”.
La banda es liderada por el norteño Juan Carlos Ibarra Pérez, quien ha sido apresado por la justicia, pero logra salir libre al poco tiempo. A veces se identifica como “Jorge Salinas” y se somete a frecuentes cambios para modificar su apariencia física.

Aunque Ibarra Pérez aparece como el cabecilla, hay por lo menos ocho personas más que desempeñan diferentes roles en la organización delictiva: algunos como “enganchadores”, otros como “vendedores”, dos fungen como “cerradores de tratos” y una venezolana recluta jovencitos para el “call center”, según investigaciones realizadas por PRESIDIO.
A pesar de contar con información valiosa, hasta el momento ninguna autoridad ha frenado sus actividades, lo que hace pensar a los afectados que existe algún acuerdo para que continúen cometiendo fraudes en el Estado.
En días pasados un nuevo grupo de defraudados se reunió por la noche y ayer sábado acudió a interponer denuncias en la Fiscalía General del Estado.

Los afectados dirigen sus quejas contra el titular de esta dependencia investigadora, Ariel Aldecua Kuk, principalmente, y en menor medida contra la Profeco y su delegado José Antonio Nevárez Cervera, muy cercano al gobernador Rolando Zapata Bello.
Las investigaciones realizadas por PRESIDIO han permitido establecer la conformación de la banda, con fotografías y nombres de sus integrantes, algunos yucatecos, con la finalidad de evitar que caigan más personas en sus engaños.
(Continuará)