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–Rodean varias interrogantes la muerte de un elemento de gobierno en la carretera Mérida-Progreso

#MÉRIDA Hoy fue el sepelio del elemento de la Secretaría General de Gobierno (SGG) de Yucatán que falleció en las primeras horas del domingo en la carretera Mérida-Progreso.
Adrián Ontiveros Dorantes recibió el último adiós de familiares, amigos y compañeros de trabajo a las 11 del día en el cementerio Xoclán, luego de haber sido velado anoche en su casa de la colonia Mulsay.
El ex policía ministerial estaba en una “investigación secreta” cuando ocurrió el suceso que le quitó la vida al ser impactado por detrás el automóvil en que viajaba.
Sus compañeros afirman que su muerte está rodeada de extrañas circunstancias y contradijeron la versión oficial que se difundió, de que una llanta estalló y el vehículo perdió el control.
PRESIDIO reportó en vivo el lamentable hecho de tránsito ocurrido en el kilómetro 17 de la vía con dirección a Progreso, donde el auto compacto se estrelló contra la parte trasera de una góndola estacionada fuera de la cinta asfáltica, con saldo de un muerto y un lesionado (https://fb.watch/3Q2luY5oyE/).
A la escena llegó el propio subsecretario de Prevención y Reinserción Social del gobierno estatal, Fernando Rosel Flores, para quien trabajaban los elementos involucrados y de él recibían directamente órdenes, según las fuentes.
Las investigaciones –señalaron- apuntan a que el Volkswagen Vento, con placas YYM-203-B que ambos tripulaban,- fue violentamente colisionado por la camioneta pick up Ford Ranger de color blanco, con matrícula de Chiapas CY-4516-A, la cual fue hallada a un kilómetro de distancia y que aparece en el mismo reporte en vivo de PRESIDIO.
Sin embargo, no se explican la versión oficial que se ha publicado, que insiste en el estallido de una llanta al Vento cuando fue impactado por detrás por la misteriosa camioneta.
Por propia voz del conductor Sergio Solís Alcocer (a) “Zorro” –quien está en recuperación de fuerte golpe en la cabeza- se sabe que recibió la colisión por detrás y fue proyectado hacia la unidad pesada.
Son claros todos los indicios, expusieron, incluso para los peritos que estuvieron indagando en el sitio.
Como dato adicional, llamó la atención la demora con que llegó una unidad de la Guardia Nacional, ya que la carretera es de jurisdicción federal: casi dos horas después.
Las fuentes, que declinaron ser identificadas por temor a represalias laborales, comentaron que hay varias interrogantes sin responder sobre la forma en que ocurrieron los hechos.
¿Qué hacían ahí a esa hora, cuando hay horario de restricción a la movilidad?
¿Qué investigación estarían desarrollando cuando su función es otra?, pues, dijeron, en la nómina están asignados al Centro Especializado en la Aplicación de Medidas para Adolescentes (CEAMA).
Asimismo se preguntan cómo pudo ocurrir un choque accidental cuando la carretera es de cuatro carriles y se encontraba prácticamente vacía a esa hora.
Señalaron que ambos ex policías judiciales supuestamente estaban en “clave 1”, es decir, circulando a baja velocidad por una investigación o monitoreo de algo en especial.
Si la camioneta Ranger se aproximaba a gran velocidad sobre el mismo carril, su conductor fácilmente pudo abrirse para cambiarse a otro hacia la izquierda, considerando el nulo tránsito vehicular.
Sin embargo, la camioneta se dirigió directamente hacia ellos y los golpeó en el costado izquierdo trasero, justo cuando pasaban frente a tres góndolas estacionadas cuyos operadores descansaban.
El tipo de golpe hizo que el auto se proyecte a su derecha. Fue con tal fuerza que dobló el eje de la llanta trasera.
El conductor de la camioneta no se detuvo, como sucedería en caso de haber chocado por accidente y llamado de inmediato a su aseguradora.
Por el contrario, siguió acelerando hasta que los daños en la camioneta –que tuvo desprendimiento de una rueda- no le permitieron seguir avanzando y se detuvo a un kilómetro de distancia.
Tras ello descendió del vehículo y huyó de alguna manera que no está clara “en medio de la nada”. No se tuvo conocimiento de algún operativo policial de búsqueda del presunto responsable.
Tampoco se recibió reporte en el filtro de la Policía Estatal colocada en el acceso a Progreso, lo que hace suponer que el guiador pudo abordar otro vehículo y retornar hacia Mérida, expusieron los informantes.
Al parecer ambos vehículos circulaban a alta velocidad, pues el impacto del Vento oficial logró mover medio metro el pesado contenedor de la góndola, que estaba vacío.
“Si hubiera estado cargado, no la cuentan”, dijo a PRESIDIO el propio operador que descansaba en el camarote de la cabina y que fue aventado del camastro por el impacto.
Tras ello el chofer descendió del tractocamión y vio al conductor descender tambaleante del Vento al tiempo que Solís Alcocer preguntaba dónde se encontraba.
Luego el elemento “Zorro” se dirigió a su compañero que yacía en el asiento del copiloto y le decía: “¡Gordo levántate!”, “¡Roco despierta!”, pero no hubo respuesta.
El empleado de la SGG, con varios años de antigüedad, llamó a su superior y le reportó lo ocurrido, informando que “Roco” estaba como desmayado.
Los ocupantes de una ambulancia que pasaban casualmente por el sitio para dirigirse a su base en Progreso se detuvieron para prestar auxilio y confirmaron que Ontiveros Dorantes no tenía signos vitales.
Según la paramédico que lo atendió, a pesar de que recibió fuerte golpe en la cabeza contra el panorámico, fue la presión ejercida por el tablero del auto contra su abdomen lo que hizo que expulse del estómago sus alimentos, que se quedaron atorados en la tráquea.
La obstrucción de las vías respiratorias fue lo que provocó que el “Teniente Ontiveros” –como solían llamarle- se asfixie mientras estaba inconsciente y perdió la vida por broncoaspiración.
El ahora occiso tenía alrededor de dos años al servicio de Rosel Flores –al llegar Mauricio Vila al gobierno-, cuando fue reclutado por “Zorro” junto con otras personas por instrucción del subsecretario, quien es hijo del fallecido panista Benito Rosel Isaac.
El “Teniente Ontiveros” antes formó parte de la desparecida Policía Judicial del Estado, hoy Policía Estatal de Investigación (PEI). Estuvo en los grupos “Jaguares” y “Tauros”, según la información, y más joven recibió adiestramiento en el Ejército, de ahí su sobrenombre militar.
Dejó al menos dos hijos con su ex pareja Nancy Canché, conocida locutora de una estación de radio de corte popular, y con su actual pareja Leydi Arjona -quien se encargó de todos los trámites por el deceso-, así como sus padres y hermanos, que hoy continuaron recibiendo el pésame de sus conocidos, ya que Adrián Ontiveros fue una persona “noble y apreciada”, refirieron quienes lo trataron en vida.