–El crimen ocurrido en Villas de Oriente fue obra de otra mujer, una hijastra que odiaba a la ahora occisa porque creía que era infiel
#KANASÍN La mujer que hace una semana fue asesinada en el fraccionamiento Villas de Oriente fue víctima de la hija de su pareja sentimental, la cual estaba alojada temporalmente en su casa.
La muchacha planeó darle muerte junto con un amigo suyo que llegó de Cancún y que se ganó la confianza de la ahora occisa para quitarle la vida en su domicilio.
Norma Yolanda Avila Vargas fue hallada por su hija Janeth con heridas de arma blanca, semidesnuda y entre sangre en el predio 360 de la calle 65-G por 8 y 10 del mencionado fraccionamiento en Kanasín.
De momento se desconocía por qué el cuerpo de “doña Chipi”, como era conocida por sus vecinos, fue encontrado en esas condiciones, pero el primer sospechoso fue su pareja sentimental, Isidro Oliver J., de 52 años de edad, con quien vivía.
PRESIDIO averiguó ese mismo día que una supuesta sobrina de Norma estaba alojada en la casa de Villas de Oriente, aunque versiones de vecinos decían que en realidad era la hija de su pareja, la cual regresó de Cancún y estaba viviendo ahí (https://www.facebook.com/PresidioOnline/posts/862933567873182).
Como informamos, al descubrirse el asesinato, su marido –que no es el padre de Janeth- fue localizado en otro lugar y detenido, al igual que otra persona que de momento no pudo saberse si era hombre o mujer.
Luego de las investigaciones, anteayer fueron presentados ante la juez de control de Kanasín, Maritza Virginia Polanco Sabido, los jóvenes Lizbeth Oliver Córdova y Jesús Quintal Villanueva (a) “Tito”, como los presuntos responsables del feminicidio de Norma.
Comparecieron en cumplimiento de una orden de aprehensión, la primera como la autora intelectual y el segundo como el autor material del crimen, en audiencia realizada en el Centro de Justicia Oral de Kanasín.
La juez Polanco Sabido impuso la medida cautelar de prisión preventiva, por los delitos de feminicidio y robo calificado, y estableció que la audiencia de vinculación se efectúe mañana viernes 4 de septiembre.
La pareja sentimental de Quintal Villanueva, Yuridia Guadalupe Cuevas Salazar, también está involucrada, pues sabía de los planes de su amiga.
Sin embargo, como está embarazada, se encuentra bajo arresto domiciliario y sería llamada para que declare en su momento, si enfrenta un proceso penal por encubrimiento.
El móvil del crimen, según declaró Lizbeth, es porque la ahora occisa era infiel a su padre y eso la molestaba a más no poder. Por ello, dijo la hijastra, “la odiaba”.
Ella tenía alrededor de dos meses de haber regresado de Cancún, donde supuestamente vendía drogas y “Tito” era su “guardaespaldas”. El sujeto llegó a Mérida con su pareja embarazada y rentaron casa en Progreso.
Pero una vez que se pusieron de acuerdo con la hijastra para cometer el crimen, Lizbeth se los presentó a Norma y convivieron en la casa de Villas de Oriente, sabiendo que su padre no llegaría sino hasta el día siguiente.
Cuando se hizo de noche, la pareja pidió posada porque ya no alcanzaban camiones para regresar a Progreso debido a la “restricción de movilidad”.
En la madrugada, el sujeto entró al cuarto de su anfitriona, aprovechando que ella no estaba muy consciente, pues al parecer habían bebido, y la convenció de sostener relaciones sexuales.
Luego de despojarla de sus prendas inferiores, estando encima de ella le subió la blusa hasta el cuello y fue cuando comenzó a estrangularla con la misma ropa.
La ahora occisa, de complexión robusta, logró levantarse y alcanzar una tijera mientras forcejeaban, pero el sujeto se la arrebató y la clavó en diversas ocasiones.
Luego la remató con su blusa, estrangulándola hasta que dejó de moverse.
Los tres cómplices abandonaron el predio en las primeras horas de la mañana, no sin antes quitarle alhajas a Avila Vargas y robar diversos objetos, por un valor de 11, 212 pesos.
Una vez cometido el crimen, la autora intelectual pagó a “Tito” los 4 mil pesos que le había ofrecido y se retiraron, dejando la reja y puerta principal abiertas.
Cuando después del mediodía llegó su hija a visitar a su madre la halló muerta, en el piso entre el cuarto y la cocina, y dio inmediato aviso a la Policía.


