—Editorial—
La conformación del gabinete que entra en funciones mañana lunes 1 de octubre revela que el PRI pactó con el candidato ganador del PAN al gobierno y ahora éste abrió espacios en su nuevo equipo de trabajo.
Los nombramientos hechos anteayer y ayer por Mauricio Vila Dosal, quien mañana lunes asume su cargo constitucional como gobernador de Yucatán, tienen espantado a más de un panista de “hueso azul” por entregar puestos clave a priistas de “hueso colorado”.
Ahora se ve que ese pacto incluye, además de no ejercer acción penal contra priistas señalados por corrupción –entre ellos el propio gobernador saliente-, conceder al partido “enemigo” dependencias con voluminosos presupuestos.
Dos rubros en los que se manejan millonarios montos, como la construcción de carreteras (Incay) y la edificación de vivienda (Ivey), fueron a parar en manos de personas identificadas con el PRI, como ayer informamos al dar a conocer el gabinete ampliado.
Hasta ahora han encontrado acomodo con Vila Dosal cinco priistas de “hueso colorado”: el ratificado titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Luis Felipe Saidén Ojeda, y su hija Jessica Saidén Quiroz (asesora); el esposo de la ex diputada Celia Rivas, Fernando Pardenilla Cervera (Cecytey); Alberto Canul Moguel (Incay), ligado a Nerio Torres Arcila y a los Millet Encalada, y Carlos Viñas Heredia (Ivey), quien fue cercano al grupo político de Angélica Araujo Lara.
En el caso de este último su posición obedece más a los hermanos Martínez Zapata y tiene línea directa de Ricardo Combaluzier Medina –hermano del nuevo secretario estatal de Pesca-, quien es socio de Pedro Espadas, la pareja sentimental de Araujo Lara.
Y para matizar el nuevo plumaje azul de varios tricolores, Celia Rivas supuestamente será designada en los próximos días como directora del Registro Civil en la administración de Vila.
A la lista anterior se suma la nombrada secretaria estatal de Cultura, Erica Millet Corona, cuñada de Ricardo “La Cherna” Nevárez Cervera, quien fue precisamente el encargado de recabar los jugosos “moches” de empresarios con el gobierno del PRI y es una persona de todas las confianzas de Rolando Zapata Bello.

El esposo de Erica Millet es Gerardo Nevárez, en cuya residencia de la colonia Gonzalo Guerrero de Mérida, el entonces secretario de Gobierno Víctor Caballero Durán instaló el sofisticado sistema de espionaje “Galileo” que el PRI operó contra sus contrincantes políticos y ciudadanos en general.

Otros señalan que el “zar anticorrupción”, el ex panista Luis Aldana Burgos, quien en el sexenio que concluye encubrió a Zapata Bello y sus allegados, sería el próximo director del nuevo Instituto de Investigación, Ética Pública y Prevención de la Corrupción en Yucatán, organismo ideado durante los dos últimos años del gobierno de Rolando, lo que permitiría el continuismo de complicidades e impunidad.
Todas estas sorpresas para la militancia blanquiazul van acompañadas de molestia al irse enterando ahora que desde hace dos meses comenzaron a reacomodarse en la nómina estatal colaboradores de funcionarios del PRI que ya no tienen cargo y gente de los candidatos perdedores del tricolor.
Entre panistas hay malestar porque sus oponentes políticos naturales están ocupando espacios que a ellos les fueron negados en su momento.
Estos reacomodos e ingresos a la nómina que recibirá Vila –de los que ya se tiene conocimiento- se cuentan por cientos y están en las secretarías de Educación, Salud, Obras Públicas, Desarrollo Social, Administración y Finanzas, Seguridad Pública y Cectey, entre otras.
De esta manera varios priistas que estuvieron en campaña han regresado a sus puestos en las diferentes dependencias, algunos fueron basificados con sueldos altos, en tanto otros quedaron reubicados en diferentes oficinas con un perfil bajo para no ser visibles a la “barredora azul”.
De esta manera se garantiza la supervivencia, permanencia y financiamiento a buena parte de la estructura del partido tricolor por los próximos seis años, de la mano de Vila Dosal, en espera de dar vuelta al marcador y jugar a la alternancia.
Además, desde sus posiciones en las penumbras, los “caballitos de Troya” tricolores tendrían la facilidad de acceder y compartir información con sus jefes a quienes deben el puesto y acabarían socavando la administración panista.
Por si fuera poco, como parte de su pacto, Rolando dio instrucción a sus secretarios de proteger al gobernador entrante, pidiendo su renuncia anticipada a directores, subdirectores y jefes de área para evitar que puedan pelear y exigir una justa liquidación a Vila Dosal.
Toda esta alianza y manejos para ayudarse en forma mutua sólo se explica por los lazos familiares que unen a los gobernantes entrante y saliente: Mauricio Vila es primo de la señora Sarita Blancarte, la esposa de Rolando Zapata.

Sarita mantiene además una estrecha relación con la esposa de Vila, la señora María Eugenia Ortiz Abraham (nieta del fallecido William Abraham Dáguer, una importante figura empresarial de Yucatán y de la comunidad sirio-libanesa en la entidad), y ambas no han tenido reserva alguna en demostrarlo.

Incluso la esposa de Zapata Bello se ha “puesto la camiseta” de la marca Vila en público y no dudó en posar para la foto.

Tras revelarse ahora este pacto familiar, del cual todos sospechaban en círculos políticos pero no tenían a la vista como ahora, la pregunta es: ¿Podrá el nuevo gobernador ser guía moral de su partido?
¿Estará consciente que mantener una estructura enemiga oculta en las sombras podría socavar su gobierno?
¿Estas prácticas suman o restan para dirigir los destinos del PAN en los próximos seis años?
¿Qué garantiza al panismo que todo esto no es una simulación para aplanar el terreno a la próxima “alternancia”?
¿Con qué ojos lo verán aquellos panistas que han encabezado luchas y sufrido persecución de sus eternos enemigos políticos?
Vila parece que olvidó a la gente que en verdad lo apoyó y que sin ella no hubiera llegado a donde ahora está.
Las respuestas las espera también una mayoría del pueblo, que votó ilusionada por un cambio y castigo al gobierno del PRI, pero que ahora percibe un tufo a traición.